La afición cinematográfica del déspota

Capítulo 26 de la novela Los Sorias de Alberto Laiseca (editorial Simurg, 1998. Luego, editorial Gárgola)[1]

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Monitor de ninguna manera se había despreocupado del incidente con el robot de la biblioteca. Todo un rincón subliminal de su intelecto permaneció investigando, el resto del día, a fin de hallar solución al misterio. El Jefe de Estado daba muchas veces la impresión de carecer de unidad temática. Esto no era cierto del todo, pues si bien saltaba de un tema a otro, por completo distinto, con diversos planos de su interior seguía operando sobre lo en apariencia abandonado. Continuar leyendo

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Duelo: privado y político

(…)

En los filmes del periodo que nos ocupa (los producidos desde fines de la década de 1990 hasta el presente), en cambio, estas imágenes de las manifestaciones urbanas son puestas en contigüidad con los espacios interiores (una casa, un cuarto con libros, un living) en los que se nos entrega un testimonio y una nueva gestualidad. Ya no el rostro atravesado por el grito o hablado por el rumor revolucionario del nosotros, sino el de un recogimiento melancólico, con un tono más bien reposado. El cuerpo que habla reposa en una silla: es el hombre sentado que domina los documentales de la memoria. El rostro no se modula en la manifestación sino en la entrevista, no se entrevera con los muchos sino que se exhibe en el cara a cara: se expone a la mirada del otro y al ojo tecnológico que actúa con precisión quirúrgica, descomponiéndolo y subrayando el exceso que cada gesto implica.

(…)

En los matices imperceptibles de la mímica, lo que el gesto borra es la distinción entre la voluntad y el automatismo, entre la individuación y el anonimato, entre lo propio y lo ajeno, evidenciando toda la ambivalencia entre la soberanía y el extravío, manifestaciones simultáneas de un mismo fenómeno: el del rostro que quiere tener un nombre —y la inscripción en videograph nos recuerda su nombre y a menudo aquello que lo define socialmente— pero que se muere por dejar paso a una serie de intensidades que no le pertenecen del todo (…)

AGUILAR, Gonzalo (2015). “El rostro y los gestos en los documentales sobre la dictadura”. En Más allá del pueblo. Imágenes, indicios y políticas del cine. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, pp. 144-145.

El cerebro enfurecido

“…ello basta para mostrar que el cuerpo, en virtud de las solas leyes de su naturaleza, puede hacer muchas cosas que resultan asombrosas a su propia alma.”

SPINOZA: Ética

 

"Del caminar sobre hielo" - Werner Herzog (Entropía, 2015)

“Del caminar sobre hielo” – Werner Herzog (Entropía, 2015)

Entre el 23 de noviembre y el 14 de diciembre de 1974, Werner Herzog recorrió a pie, siguiendo la línea más recta posible, la distancia entre Múnich —su hogar— y París, donde se encontraba muy enferma Lotte Eisner, escritora, historiadora y crítica de cine alemana, sobreviviente del campo de concentración de Gurs durante la Segunda Guerra Mundial, jefa de Archivo en la Cinemateca Francesa durante tres décadas e intenso faro y fuente de inspiración para la generación parricida de nuevos cineastas de Alemania a la que el director de Señales de vida pertenece.

Del caminar sobre hielo es el diario de viaje de esa epopeya, editado en castellano por editorial Entropía, que ya nos había regalado Conquista de lo inútil, el monumental diario que Herzog llevó de esa experiencia febril, alucinada y alucinante que fue la realización de Fitzcarraldo. Es, además, otra expresión de la fascinación del autor por comprender “lo que puede un cuerpo”, siendo esta vez él mismo el protagonista (humano) excluyente de la Pasión. Continuar leyendo

LECCIÓN DE MUERTE

La siguiente es una tradución al castellano del tercer capítulo de Every night the trees disappear (o Cada noche los árboles desaparecen) de Alan Greenberg. El libro fue publicado originalmente bajo el nombre Heart of Glass (o Corazón de Cristal) en 1976. Se trata de un racconto de la experiencia de Greenberg como asistente del rodaje del film homónimo de Werner Herzog, reconocido por ser una de las obras más extrañas del director alemán, filmada empleando actores no profesionales bajo los efectos de la hipnosis; e incluye la transcripción del guión y, en esta versión, revisada y reeditada con un nuevo nombre por Chicago Review Press en 2012, las fotografías tomadas por el autor en el set.

La página de Wikipedia de Greenberg informa de su deceso el 27 de enero de este año a los 64 años. Extrañamente, no pude encontrar otra fuente que lo confirmara, ni siquiera en IMDb, que parece tener su perfil erróneamente dividido en varias entradas. Ojalá fuera otra equivocación de “La Enciclopedia Libre“. Si no, que esta humilde traducción sea un homenaje. (E.I.D.)

Every night the trees disappearA la mañana siguiente, temprano, Herzog me recogió para ir a buscar locaciones con él y Walter Saxer, su amigo de toda la vida y jefe de producción. Buscado en tres países por fraude de pasaportes, Saxer era un mono recio, un suizo que, de chico, comió cabezas de insectos para conjurar el hambre. En las afueras del pueblo, Herzog entró al estacionamiento de un complejo de departamentos moderno. Con el motor encendido, fue a la parte de atrás de la furgoneta junto a Saxer, levantó el asiento trasero y tomó dos rifles. Dijo que iba a ver a un productor que le debía dinero; luego, me hizo sentar en el asiento del conductor y me dijo, a mí, el joven extranjero que apenas conocía, que estuviera listo para partir de inmediato ni bien regresaran. Después de que Herzog forzara la cerradura de la puerta del productor sólo para encontrar vacío el lugar, nos fuimos a buscar durante todo el día lugares adecuados para filmar en la Baja Baviera. Continuar leyendo

Historia(s) del (Nuevo) Cine (Argentino): “El país del cine” de Nicolás Prividera

1.

"El país del cine. Para una historia política del Nuevo Cine Argentino" - Nicolás Prividera, 2014

“El país del cine. Para una historia política del Nuevo Cine Argentino” – Nicolás Prividera, 2014

Las intervenciones públicas de Nicolás Prividera (Buenos Aires, 1970), ya sea que se inscriban en el mundo de la escritura, de la realización cinematográfica o de la oralidad (para este último caso, véase, sin ir más lejos, el debate “El cineasta argentino y la tradición” sostenido junto a Mariano Llinás en el Festifreak 2014, cuya transcripción puede leerse aquí y aquí) se caracterizan por una suerte de afán contra-canónico, por la permanente intención de espolear todo aquello que huela a statu quo y por la inquietud frente al peso de la Historia y a la presencia de lo político en el cine.

Quienes estén familiarizados con el estilo literario del autor, profuso en oraciones subordinadas, empleo de paréntesis, intertextualidad, juegos de palabras godardianos y diálogo polémico constante con otras lecturas críticas, se encontrarán en territorio familiar con El país del cine. Para una historia política del nuevo cine argentino, editado por la firma cordobesa Los Ríos —que en su flamante colección sobre cine ya nos ha entregado la versión en castellano de Abbas Kiarostami (Jonathan Rosenbaum, Mehrnaz Saeed-Vafa) e intentará hacer lo propio con The material ghost: Films and their medium del recientemente fallecido Gilberto Pérez— con prólogo de Eduardo Russo y bajo la ingerencia espiritual de Serge Daney. Continuar leyendo

Jardines del tiempo y del espacio

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Al recorrer El Contexto de un Jardín. Discursos sobre las artes, la esfera

"El contexto de un jardín. Discursos sobre las artes, la esfera pública y la tarea de autor" - Alexander Kluge (Caja Negra, 2014)

“El contexto de un jardín. Discursos sobre las artes, la esfera pública y la tarea de autor” – Alexander Kluge (Caja Negra, 2014)

pública y la tarea de autor, el nuevo libro de Alexander Kluge editado por Caja Negra con selección, traducción y prólogo de Carla Imbrogno, algunas ideas y conceptos se reiteran de forma permanente: esfera pública, comunidad, nexo, red, conexión, constelación, puente, común, jardín (por supuesto), pero también conciencia de sí, modernidad, ilustración, escritura, historia, comunicación. Para cualquiera familiarizado con su obra ensayística, tanto literaria como audiovisual, estas palabras funcionan como nodos que conjuran una visión de mundo precisa y políticamente práctica.

Kluge nació en 1932 en la pequeña ciudad de Halberstadt. Educado como jurista bajo la influencia de la Escuela de Frankfurt —Theodor Adorno, quien le consiguió una pasantía con Fritz Lang, fue su mentor y amigo—, fue uno de los creadores del Manifiesto de Oberhausen que, en 1962, se constituyó como piedra basal del Nuevo Cine Alemán. Justamente es su faceta como director de cine la más conocida a nivel internacional, pero es también un escritor galardonado con los premios literarios más importantes de su país. Desde hace años ha decidido volcar su producción audiovisual a la realización de magazines culturales para la televisión, en donde se ha erigido como un defensor y teórico de la televisión de autor. Continuar leyendo