Notas dispersas: “Réimon” y “La Patota”: La mirada de los Otros

Réimon

"Réimon" - Rodrigo Moreno, 2014

“Réimon” – Rodrigo Moreno, 2014

  1. ¿Por qué Marx? ¿Presentación de una contradicción (a saber: los burgueses que estudian El Capital pero no incorporan sus enseñanzas a su trayectoria vital)?
  2. Límite entre el documental y la ficción (entre Marcela Días y Ramona): ¿cuánto de la no-actriz hay en Ramona y cuánto es una proyección de Moreno (desde lo que sabe, desde lo que ignora)? Moreno se posiciona desde la mirada de su propia clase y mantiene una distancia respetuosa
  • ya sea simplemente porque quiere;
  • ya sea porque creería imposible (inconmensurable) abordar un Otro cuyas condiciones materiales difieren tanto de la suya;
  • ya sea porque se creería incapaz él de poder adoptar la mirada de esa otredad (aunque otros hayan podido: Watkins, Pasolini, Visconti).

 

  1. Aprecia Gonzalo Aguilar la honestidad estética de películas como esta: “no asumen una posición populista sino que admiten su mirada de clase media o burguesa.” Se agradece la admisión pero… ¿para cuándo los puentes? Que la honestidad no nos conduzca al facilismo y la pereza. Es maravilloso asumir la propia posición de clase, ser consciente desde dónde se habla (no parece ser algo muy frecuente, sobre todo en el periodismo), pero corremos el riesgo de asumir una diferencia imposible de saldar más allá de la distancia respetuosa de la mirada. A veces, parafraseando a Jorge Acha (y pensando también en esa película reciente de Jonathan Glazer cuya valoración ha sido muy ambigua, Under the Skin), es imposible comprender si no es con la piel: propongamos una erótica de la creación para romper con la distancia más o menos antiséptica que, sin dejar de ser respetuosa (o, quizás, en parte, por ello mismo), es un tanto descorazonadora.
  2. Curiosidad: la voz de Ramona está ausente, no así la de Marx encarnada en los jóvenes burgueses: ¿señala Moreno la propia limitación del discurso del economista alemán (de origen relativamente acomodado)?
  3. Es difícil establecer mediante la mera visión de la película cuánto de ella proviene de su protagonista. Para poner un ejemplo concreto: que Ramona escuche Debussy, ¿es un dato de su propia biografía extradiegética o una invención de Moreno tendiente a rehuir del estereotipo? (¿Es esto un problema o no?)
  4. Paradoja clásica: la clase obrera no tiene el tiempo de la ‘clase ociosa’ como para razonar la injusticia de su condición o como para leer y estudiar los razonamientos de otros sobre esa condición.
  5. ¿Pequeños gestos de reapropiación (y de dignidad)? Ramona viste con un estilo y elegancia (favorecidos por su lungo porte y poderosa espalda) que no condice con el estereotipo de la ‘empleada doméstica’ (y quizás tampoco con la comodidad necesaria para realizar un trabajo como el de limpiar casas…).

 

La Patota

"La Patota" - Santiago Mitre, 2015

“La Patota” – Santiago Mitre, 2015

  1. Los indios en el desfiladero en un western: así se nos presenta al Otro en el film de Mitre.
  2. El eterno problema del Otro: ahí es donde La Patota desbarranca: el Otro es apenas un animal, un borracho, una bestia impulsiva, prepotente, cobarde.
  3. No hay comprensión posible entre clases, el abismo planteado es infranqueable. Paulina intenta pero sin claridad mental y con demasiada ingenuidad (nótese su lección inicial en el aula, cualunquismo puro y duro: “los políticos son sus empleados”; “yo soy su empleada”. Mitre y Llinás parecen querer dejarnos bien en claro desde el comienzo que ella no es tan brillante como cree su padre; las burlas de sus alumnos denotan la profunda estupidez de su corrección política).
  4. La película parece funcionar mejor cuando se queda con Paulina y su padre, con sus debates éticos (que no por eso dejan de ser un tanto básicos, una suerte de expresión de “grieta” entre pragmatismo e idealismo irreconciliables: todas las diferencias políticas que plantea La Patota parecen ser binarias y extremas y, ante todo, inzanjables). La forma de tender el puente es abrirse a la comprensión del Otro. Esto no ocurre: de ‘aquél lado’ sólo se encuentra el estereotipo de la barbarie (el indio salvaje acecha en el desfiladero). Que de ‘este lado’ abunde la opresión institucional, el elitismo y el pragmatismo hipócrita (o un idealismo ingenuo que de tan cerrado se vuelve inoperante porque, más allá de su buena voluntad, Paulina, al final del film, no ha conseguido una victoria para su política) no justifica la visión estigmatizante del Otro. En todo caso habla de un cinismo que algunos no dudarán en catalogar como antipolítico.
  5. Ya en El Estudiante la otredad era un problema (la mirada externa, prejuiciosa y tilinga de la política universitaria en particular y partidaria en general). Sensación de que se están metiendo con mundos acerca de los que no tienen cabal idea, sólo prejuicios que no son contrastados con esas otredades (como se verificaría una hipótesis) sino que las reemplazan con comodidad de salón.
  6. Eso sí, Mitre maneja con precisión el ritmo del relato, generando tensión con un buen manejo de las elipsis y los cambios en los puntos de vista para narrar las mismas situaciones.

La Patota 2

Ezequiel Iván Duarte

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s