El sueño de Europa

jauja 2

Una excursión a los Cabeza de Coco

Inge, un insecto se desliza por tu vestido azul. ¿Quiénes osan perturbar el orden del desierto? ¿Quiénes pretenden ponerse por encima de él? El desierto te penetra, Inge, te regresa a vos misma. El exterminador y el esquilmador se bambolean orgullosos y en celo como los elefantes marinos. Triunfarán, pero no sospechan que, en el proceso, se destruirán a sí mismos y que te destruirán a vos también. Quieren poseerte y sólo podrán aniquilarte, amada Ingeborg.

Los toldos de cuero de caballo, las hogueras de estiércol, los festines de carne chamuscada o de vísceras crudas, las sigilosas marchas al alba; el asalto de los corrales, el alarido y el saqueo, la guerra, el caudaloso arreo de las haciendas por jinetes desnudos, la poligamia, la hediondez y la magia.

Verde se extiende el verdín con cada rizo del mar.

País de mierda. La tierra los expulsará a menos que se unan a ella en cuerpo y en espíritu. ¿Es acaso Zuluaga, más rápido que el viento, un iluminado, un preclaro? Miralos, si no, a los demás, tropezando y dejándose desposeer como niños desorientados. Es difícil saber con qué cabeza piensan primero.

Allí está su amante herido. El pasaje: de los pastos amarillentos y el cielo estrellado a la luz nebulosa y las rocas negras y afiladas. Tu fuga te lleva al cautiverio. Has encontrado tu destino sudamericano. Te has vuelto presente y futuro. No una forma de la predestinación, tan cara a ustedes, los luteranos, sino de la Historia. No es un fetiche, Inge, para que podamos posar con nuestros trajes antiguos y nuestros sombreros ridículos, sino que esto es lo que somos, más allá de la superficie, de la epidermis; somos este desierto, esta fuerza centrípeta de la civilización contra la que luchamos.

 

Simón del Desierto

Encontrás un soldado de madera, hrön o tal vez ur. Do I wake or sleep? Pero ningún hombre es todos los hombres, Viilbjørk. Sin embargo, sí hay hombres (y mujeres) que se parecen, que se repiten; sí hay destinos que se conectan, sí hay pasados presentes. Sí hay sueños que se materializan, sueños de toda una civilización, de todo un tiempo.

Vicus of recirculation.

Si todo el tiempo, si todo el espacio se concentraran en un solo punto, en una cueva, digamos ¿cómo se vería ese lugar? ¿Como una multiplicidad simultánea inaprehensible? ¿O no sería necesario Aleph semejante? ¿O no sería, al menos, eficaz, en tanto inaprehensible? El nodo donde todo se condensa para cada uno de nosotros porque, sabés, Viilbjørk, ningún hombre es todos los hombres. Ésta es tu cueva personal. Parte de una constelación (las estrellas titilan aún sobre los nubarrones nacientes), sí, pero es tu visión.

Picnic en La Lobería, pasaje temporal; la Patagonia decimonónica, indomable; la Dinamarca moderna, hito de civilización. ¿Cuál de los dos lugares es la Serra da Estrela?

Jauja 1

 

Ezequiel Iván Duarte

 

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