El pensamiento en cuestión

"Ágora" - Alejandro Amenábar, 2009

“Ágora” – Alejandro Amenábar, 2009

 

John Dewey nos enseña que la filosofía clásica, en su consideración de los objetos estéticos —perfectos, permanentes, finales— como los auténticos objetos de la ciencia, no hizo otra cosa que transformar la división social entre clase ociosa y clase trabajadora en una distinción metafísica. Los objetos instrumentales y operativos de las artes industriales, en tanto medios, no podrían conocerse en sí mismos, esto sólo podría ocurrir en su subordinación a objetos que son finales. En consecuencia, se identifica al conocimiento con la contemplación estética —privilegio de la clase ociosa— y se excluye de la ciencia al trabajo, la manipulación de las cosas, la experimentación —pertenecientes a la clase trabajadora.

Dewey habla de la “ingratitud” de los filósofos griegos clásicos debido a que, al mismo tiempo que condenaban a la clase industrial y despreciaban el trabajo, tomaban prestado de esta clase “los hechos y las concepciones que dieron forma y sustancia a sus propias teorías.”

Esta estructura socioeconómica trasladada a la filosofía y la ciencia en los primeros años del Imperio Bizantino constituye uno de los elementos más interesantes de Ágora de Alejandro Amenábar. El film cuenta la historia de Hipatia de Alejandría, astrónoma y filósofa neoplatónica muerta a manos de los cristianos en el siglo V. A primera vista, el film representa un capítulo más en el conflicto entre ciencia y religión. Y Amenábar deja muy clara su simpatía por la astrónoma y su transformación en una suerte de mártir del conocimiento científico. Pero es evidente el esfuerzo por no caer en una visión demasiado sesgada, donde se caricaturice a los ‘enemigos’ con el fin de realzar a los héroes propios (por ello, tal vez, la Hipatia del realizador chileno resulte una figura cristológica).

Y es ahí donde las divisiones socioeconómicas cobran importancia. Hipatia y su familia tienen esclavos. Uno de ellos, el joven Davus, es el esclavo personal de la profesora. Al asistirla en sus clases, la curiosidad de Davus se ve estimulada, y ella descubrirá, de hecho, que él ha sido uno de sus alumnos más aplicados. Hipatia lo trata con evidente aprecio. Sin embargo, así como cuestiona el profundo resentimiento mutuo entre ‘paganos’ y cristianos, demostrando un carácter pacifista y racional y, en una toma de posición atea, haciendo un llamado al cuestionamiento permanente de las propias creencias, en ningún momento traslada ese cuestionamiento al propio orden social del que es parte.

Ágora 3

Los cristianos sí. Movido por la curiosidad, Davus es guiado por el parabolano Ammonius a una iglesia donde se oye el Sermón de la Montaña (“Bienaventurados los pobres de espíritu…”). Luego, éste lo persuade a repartir entre los pobres que allí encuentran refugio el pan que sus amos le encargaron comprar. Más que una demostración de apoyo a la caridad cristiana de parte de Amenábar, parece más bien un intento de señalar los peligros de la injusticia social y de un pensamiento filosófico muy competente en el cuestionamiento de sus propios objetos de contemplación cual fetiches, pero desentendido de las implicaciones materiales de su lugar en el mundo.

Además, más allá de su amor por Hipatia y de su incipiente curiosidad intelectual, y del cariño y la amistad de ella, Davus aún siente el collar identificatorio que, como esclavo, es obligado a llevar, así como también siente el mandato de arrodillarse ante sus amos con la cabeza gacha (la disciplina corporal del esclavo es bien representada por el director, incluso en lo que refiere a la supresión del deseo: Hipatia se baña desnuda frente a Davus y, luego, el joven debe secar su cuerpo. En ningún momento toma los recaudos que tendría con un hombre libre).

Cuando el cristianismo era una religión minoritaria y perseguida, sus posiciones contenían una fuerza subversiva. Los pobres, los desposeídos, los esclavos podían encontrar en ella una forma activa de oponerse al orden social que los oprimía y de, en efecto, alterarlo. Cuando Davus alimenta a los pobres con el pan de sus amos se produce una iluminación distinta a la que causan las lecciones astrofísicas de Hipatia. Y una que tiene que ver directamente con sus propias condiciones materiales.

Ágora 4

Claro está que, cuando el cristianismo se transforma en la religión más poderosa, con el control efectivo del Estado, la cosa cambia. Los oprimidos, despreciados y maltratados se transformarán en opresores. Escribió Albert Camus: “El esclavo comienza por exigir justicia y termina por querer llevar corona”. Amenábar parece indicarnos que olvidamos muy rápido las injusticias cometidas en contra nuestra o, más bien, que el haber sido víctima de injusticias no nos lleva, necesariamente, a una toma de conciencia. Así, cuando la balanza se equilibra a nuestro favor, nos vemos inclinados a cometer iniquidades equivalentes a las que fueron cometidas oportunamente contra nosotros. El hasta nuestros días interminable conflicto en Medio Oriente bastaría como muestra. El resentimiento parece llevar las de ganar.

La visión filosófica clásica de Hipatia encuentra su origen en el no cuestionamiento de un determinado orden social donde el trabajo es despreciado a punto de favorecer la esclavitud; es decir, no traslada al campo social la idea de poner a prueba las propias creencias que sí aplica en el ámbito ‘ideal’ de la matemática y la física. El fundamentalismo religioso, por su parte, no cuestiona sus propios presupuestos, obedece a una fe ciega que lleva al desprecio al Otro y a la violencia. Condenado a la marginalidad en el primer mundo debido a su condición de esclavo, posteriormente la sospecha crece cada vez más en Davus respecto a su participación en el cristianismo: su educación científica lo lleva a discutir cada vez con mayor fuerza la obediencia dogmática de sus camaradas. El film apenas sugiere qué podría ocurrir con el muchacho. ¿Reprimirá, acaso, sus dudas para permanecer en el grupo cristiano? ¿O estará condenado a la soledad, demasiado ‘artesano’ para el mundo de la ciencia, demasiado racional para el del dogma religioso?

 

Ezequiel Iván Duarte

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s